La tomasa

Este blog esta dedicado : * a Doña Tomasa Raquel , una persona muy dulce y a la vez ingenua . Esposa de Don Enrique, Madre, Hermana , Abuela , Suegra, Amiga . Tambièn una gran poetiza , algunos de sus versos los voy a compartir con Ustedes. *Y para todos aquellos que quieran expresar sus inquietudes aquí.-Es un espacio libre donde la imaginación nos traslada hacia lugares inexplorados ; acompañado por imágenes del artista Diego Manuel ( www.diegomanuel.com.ar) .-

Thursday, August 24, 2006



La Niña

Todo lo envuelve la noche y magnifica el silencio.
La sombra avanza y cae en el río lento.
La niña sale a la noche, oye su canto allá lejos,
Pisa cristal de rocío, cruza por los olivares.
Se cubre el cielo de estrellas y despiertan los amores,
Círculos de luz tan bella dan las candelas mayores.
Tiene los ojos la niña puestos en el camino grande,
Busca un pozo par beber, el pozo esta muy distante.
Sombra emponchada de amor, arrullo de palomares,
Despertar de corazones viene en el camino grande.
El caballo ya se acerca con un gitano en su grupa
Que silba aquella canción: es la niña la que escucha.

Raquel Duffard ( la tomasa)
"Lady Godiva" pintura de Diego Manuel


Loco Corazón

Loco corazón
Y aquí estoy yo, atrapada
En mi rutina,
Y ya no vuelo más.
Pasando por tu lado repiqueteando el paso
Volando mi pollera,
Se me fueron los sueños.

Los busco, busco mis sueños
Entre la maleza;
Y encuentro solo voces;
Y subo con la música...
Hasta lejos, hasta la estrada
Misma de la luna
Y me sigue la luz
Que me embellece.


Raquel Duffard ( la tomasa)
"Dos corazones" , pintura de Diego Manuel

Saturday, August 12, 2006

Marino de profesión




"the ship"

Marino de profesión

Juan Pablo Santini, veinte años, de profesión marino mercante.

Hacia su primer viaje a Norteamérica, estaba inquieto, ansioso de llegar al país donde todo se solucionaba tocando un botón ...Se contaban tantas cosas...

Su padre, don Daniel Santini, como es natural le había dado los consejos que él creyó oportunos y necesarios, al igual que doña Isabel, su madre, que lo despidió con lágrimas que en vano trató de disimular, mientras le recomendaba no olvidara las noticias y las postales desde todos los puertos que tocara el barco.

El viaje fue muy hermoso, los puertos con su actividad febril y cambiante , el paisaje , la gente distinta, en fin las novedades alegraban al muchacho. El trabajo a bordo no le desagradaba, era fuerte y decidido y a los veinte años se le podía pronosticar un buen futuro marinero.

Legaron a Nueva York , ciudad de los legendarios rascacielos y el muchacho quedó deslumbrado. Salía con sus compañeros, en grupo, y mutuamente se protegían de las acechanzas peligrosas que siempre encierran las grandes urbes.

Durante la permanencia del Nogoyá en el puerto neoyorquino, muchos argentinos lo visitaron añorando la patria lejana. El capitán había permitido que algún visitante se quedara a comer allí, compartiendo la mesa con la tripulación. Entre los visitantes may asiduos había un hombre con una cara de tristeza tan acentuada, que a pesar de la tan animada y agradable conversación que mantenía con Juan Pablo, esa noche, su sonrisa solo era una mueca dolorosa.

Este hombre, cuyo nombre era Raúl, concurría a menudo a bordo y logrado la amistad de Juan Pablo, pues ambos coincidían en un gran entusiasmo por la música, en la cual este señor parecía muy versado.

En alguna oportunidad lo invitó a recorrer la ciudad y su cordialidad y su aspecto en general le recordaban mucho a su padre por lo cual Juan Pablo le fue cobrando un afecto muy cálido y lo trataba con mucha deferencia.

Siempre hablaba de una hermana que tenía en la Argentina y siempre se refreía a sus familiares con mucho afecto lo que despertaba la simpatía del oyente.

Así pasaron dos viajes, y al tercero, don Raúl le pidió que le llevara un mensaje a su querida y mentada hermana María, lo que el muchacho aceptó complacido. Como a Juan Pablo no le pareció bien que la señora tuviese que molestarse hasta el puerto para retirar el envío de su hermano Raúl, le dio el domicilio de sus padres en Buenos Aires, donde la señora pasó a retirar el abultado sobre, con postales y dólares, supuso confiadamente el muchacho .

De este modo, viaje por medio o cada dos viajes del Nogoyá a Nueva York, don Raúl le entregaba un paquete a su querida hermana, en Buenos Aires.

Habían sido varios los encargos cumplidos correctamente, cuando esa arribada de diciembre tuvo un recibimiento dramático. Personal de la prefectura con órdenes de la justicia se hizo presente en el barco y detuvo a Juan pablo.

El muchacho discutió, alego que había una confusión, pero no se le dio crédito a sus palabras. La prueba del delito se la halló en su alojamiento.

Hoy esta alojado en la cárcel de Olmos acusado de contrabando de drogas. Jamás pensó que los encargos de su amigo lo convertirían, sin él saberlo en el correo de un narcotraficante.

Ha pasado mucho tiempo en prisión. Hasta hoy no pudo demostrar su inocencia. Cumplida parte de su condena, pronto saldrá en libertad, por su buena conducta, pero seguramente ya nunca volverá a tener aquella mirada límpida y confiada y su sonrisa juguetona de los veinte años se habrá convertido en una mueca dolorosa.-



Raquel Duffard ( tomasa)